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Prueba SEAT Ibiza 2018 1.0 MPI Reference Plus: acuerdo de mínimos
Prueba SEAT Ibiza 2018 1.0 MPI Reference Plus: acuerdo de mínimos

El utilitario Ibiza de SEAT ha alcanzado la madurez en su nueva generación, y lo ponemos a prueba en su versión 1.0 MPI con acabado Reference Plus.

Diseño exterior

El Ibiza es un modelo muy conocido, sobre todo en Europa, su principal mercado. El urbano español, con más de 30 años de historia, ha sabido adaptarse a los tiempos, evolucionando desde un modelo básico, de enfoque puramente funcional, hasta convertirse en uno de los urbanos más avanzados y completos del segmento.

El nuevo Ibiza, presentado a principios de 2017, no puede -ni quiere- esconder su ADN: su diseño exterior bebe, claramente, de las líneas de su hermano mayor, el compacto León. Este proceso de “crecimiento” no es propio únicamente del Ibiza, ya que la mayoría de urbanos están desplazando sus diseños a líneas más parecidas a las del segmento C.

El frontal del Ibiza es, posiblemente, la parte más similar al León. El morro del nuevo Ibiza aporta más rotundidad que nunca con una parrilla ya marca de la casa y unos grupos ópticos prácticamente idénticos a los del León, que dependiendo del acabado pueden equipar tecnología Full LED por primera vez en el modelo de la marca española.

Con un paragolpes muy envolvente, las molduras en posición vertical situadas en los extremos aportan anchura visual al conjunto, incorporando además las ópticas encargadas de la iluminación antiniebla. Destaca el atractivo entramado de las molduras y las entradas de aire, que aumenta la sensación de calidad del conjunto.

La imagen lateral del Ibiza es similar a la de su predecesor, encontrando dos líneas de tensión muy marcadas que confluyen a la altura de las manetas de las puertas, más una tercera línea ascendente posicionada en la parte inferior de las mismas, con tendencia ascendente.

La superficie acristalada, de nuevo con apariencia ascendente, tiene unas formas similares a las de su predecesor, dando suficiente luz al habitáculo y terminando en una tercera luneta de custodia en el pilar C. Las llantas de aleación, en nuestra unidad de 15 pulgadas, son simples y funcionales, habiendo disponibles hasta de 18″ en opción. Los retrovisores exteriores, prácticamente idénticos a los del León, integran la intermitencia lateral por primera vez en el modelo.

El nuevo Ibiza es igual de largo (4.06 metros), pero la distancia entre ejes ha crecido 10 cm hasta los 2.56 metros

La zaga del Ibiza es, de nuevo, muy similar a la de su antecesor, con unas formas ligeramente más marcadas y angulosas. Los grupos ópticos se mantienen tanto en forma como en posición, aunque dependiendo del acabado pueden incorporar tecnología LED. Una luna trasera de generosas dimensiones asegura una buena visibilidad trasera.

El paragolpes integra además un falso difusor que le da a la trasera un toque deportivo muy agradable a la vista. En esta variante, las salidas de escape están ocultas, y ni siquiera contamos con molduras que las imiten, algo que será un punto positivo para determinados clientes.

Diseño interior

El habitáculo del nuevo SEAT Ibiza ha dado un gran salto adelante en términos de imagen. Si el anterior tenía un diseño algo soso, plano, el nuevo ha evolucionado hasta alcanzar una madurez que permitirá conquistar a usuarios de un plano más serio, más formal. Sin duda, es una buena noticia para la marca.

Las líneas rectas y marcadas del exterior se plasman de nuevo en el interior, donde encontramos un salpicadero enfocado ligeramente hacia el conductor, con un puesto de mandos sencillo de manejar en el que la ergonomía ha sido estudiada para permitir un buen uso de todos los sistemas del vehículo.

La calidad constructiva es buena ya que no se oyen ruidos parásitos y los ajustes entre piezas son correctos. Sin embargo, el nuevo Ibiza no cuenta en su interior con ningún tipo de revestimiento plástico acolchado, es decir, todo el interior está construido con plásticos duros, con una sensación visual pobre. Haciendo honor a la verdad, los apoyabrazos de las puertas delanteras cuentan con un material sintético acolchado, ahí acaban las comodidades, al menos en esta versión Reference.

Esta sensación visual se empobrece aún más en esta línea de equipamiento debido a la utilización del plástico duro rugoso también para la plancha frontal del salpicadero, que en otros acabados puede ir pintada. Además, nuestra unidad equipaba volante y pomos de plástico, así como tiradores de las puertas en plástico negro, dando una sensación de simpleza, de “coche barato”.

La mencionada sensación de coche barato con la decoración del salpicadero se compensa con detalles como la suavidad con la que se accionan todos los mandos, en especial los mandos satélites para intermitencia y limpiaparabrisas. Los asientos, tapizados en tela gris y negra, son suficientes para desplazamientos cortos.

La instrumentación es muy simple, con dos grandes relojes analógicos e indicadores digitales para el cuentarrevoluciones y el velocímetro. Una pantalla central monocroma hace las veces de ordenador de abordo, ofreciendo información acerca del viaje, o del estado del vehículo.

La habitabilidad interior es buena, notándose el cambio de plataforma respecto a la versión anterior. Las plazas traseras son ahora más cómodas y más amplias tanto en espacio para las piernas como en altura libre al techo. El maletero, por su parte, crece hasta alcanzar los 355 litros, colocándose como uno de los más capaces de su segmento. Además, los respaldos de las plazas traseras se pueden abatir, aunque la superficie de carga no queda plana del todo.

Dinámica de conducción

El Ibiza esconde bajo su carrocería una nueva plataforma modular denominada MQB A0. Esta plataforma está derivada de la MQB que utilizan numerosos modelos del Grupo Volkswagen, aunque convenientemente configurada para vehículos más pequeños. El Ibiza ha sido, de hecho, el primer modelo del grupo en utilizarla, seguido del también recién estrenado Polo.

Mecánicamente “nuestro” Ibiza estaba equipado con el motor de acceso a gama, un 1.0 MPI de 75 CV y 95 NM, un propulsor simple y fiable, con arquitectura de tres cilindros en línea, asociado a una transmisión manual de 5 velocidades. Es cierto que las prestaciones no son brillantes, pero la suavidad de este propulsor es más que destacable, máxime para tratarse de un motor de tres cilindros, más propenso a las vibraciones por su propia concepción.

Las cifras oficiales hablan por sí solas: de 0 a 100 km/h en 14.7 segundos, con una velocidad máxima de 167 km/h. Los consumos son, al menos los homologados, bastante bajos, con una cifra urbana de 6.0 litros/100 km, 4.3 litros/100 km en ciclo extraurbano y una cifra mixta de 4.9 litros/100 km. En nuestro caso, tras 1.500 km de prueba en todo tipo de escenarios, el vehículo arrojó un consumo medio de ordenador de 6.1 litros/100 km, practicando en todo momento una conducción despreocupada.

La nueva plataforma le ha sentado muy bien al Ibiza, que ahora es un vehículo más estable y aplomado. Parece, de hecho, un vehículo de segmento C. La agilidad de su chasis se pone de manifiesto en todo momento, con una amortiguación bien calibrada para ofrecer confort sin perder alegría. Una lástima que, al menos en esta ocasión, el propulsor no acompañase en exceso.

El accionamiento de todos los componentes mecánicos del Ibiza es muy suave, bien hablemos de la dirección (de asistencia eléctrica) o del equipo de frenos, amén de una caja de cambios de buen tacto y recorridos cortos, algo que beneficia a la agilidad de marcha ya que, con este propulsor, es necesario utilizar la caja de cambios con frecuencia.

Una vez en marcha, el Ibiza demuestra que el bastidor, formado por un monocasco sensiblemente más rígido que su antecesor y suspensión con columnas McPherson delanteras y eje de torsión trasero, está muy por encima del propulsor, que ofrece lo mejor de si una vez superadas las 3.000 vueltas. Los cortos desarrollos de la transmisión ayudan a mantener la velocidad, aunque en ocasiones es inevitable perder empuje y velocidad si no echamos mano de la caja.

Sorprende la buena iluminación que proporcionan sus faros halógenos tanto en cortas como en largas, así como una insonorización muy bien conseguida que hace que rodando a 120 km/h el sonido del propulsor sea imperceptible, funcionamiento que tampoco seremos capaces de detectar al ralentí.

Gama y versiones: 

El Ibiza es uno de los productos más importantes de SEAT, y la firma española lo sabe. Por eso, cuida a su modelo estrella configurando una extensa gama con motores diésel, gasolina y alimentados por gas natural. En gasolina son cuatro las opciones a escoger: 1.0 MPI 75 CV, 1.0 EcoTSI de 95 y 115 CV y, por último, el recién estrenado 1.5 TSI Evo con 150 CV, reservado a las versiones FR.

En diésel son tres las opciones disponibles, todas ellas basadas en el mismo bloque 1.6 TDI de cuatro cilindros, que se puede escoger con 80, 95 o 115 CV. Además, se puede optar por un propulsor capaz de funcionar con gas natural comprimido, denominado 1.0 TGI, con una potencia de 90 CV. No faltan las cajas de cambio manuales de 5 y 6 relaciones, así como una transmisión automática de doble embrague DSG con 7 relaciones.

El equipamiento del Ibiza también ha evolucionado de forma notable en esta nueva generación. Entre los elementos más destacados, todos de nueva factura, destaca un nuevo sistema de infoentretenimiento con pantalla táctil de hasta 8″, sistema de sonido Beats, control de crucero activo, iluminación interior ambiental o faros Full LED.

Nuestra variante, recordamos, con acabado Reference Plus, contaba de serie con aire acondicionado, cierre centralizado con mando a distancia, sensor de luz, ESP, ordenador de abordo, conexión USB o freno automático de emergencia en ciudad con detector de peatones.